Experiencia en primera persona como voluntaria en Vita Mundi.

Las niñas y las hermanas nos estaban esperando para empezar la Eucaristía. Después de un viaje de casi dos días tuvimos el regalo precioso de todas las niñas de Ratz´um K´iché cantando canciones de bienvenida!Experiencia en primera persona como voluntaria

Pilar, Alberto y Beatriz somos los voluntarios que venimos a ayudar, enviados por Vita Mundi. También están aquí María (21 años!) y Luis, que vienen con la Fundación Juan Bonal.

BEATRIZ

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Las hermanas Janett, Isabel, Isabel Castro, Emérita, Juanita y Evelin están haciendo una labor invaluable con estas niñas. En un país tan castigado como Guatemala, la educación, en mi opinión, es la única apuesta posible.

En unos pocos días he empezado a entender la historia reciente y la situación de la población guatemalteca:

Una guerra civil, la peor de las guerras, enfrentó a vecinos dentro de un mismo pueblo… En España esto no nos queda tan lejos. Los acuerdos de paz se firmaron en 1996. Todo debe estar muy vivo en la memoria de estas personas.

Una población rural muy empobrecida y explotada en la mayoría de los casos. Y cuando se trata de la población indígena, también discriminada.

La clase política y los estratos sociales altos, unos pocos, acumulan y gestionan la riqueza, e impunemente y a la vista de todos manejan fraudulentamente los recursos públicos. La pobreza es extrema, y ha dado lugar a una inseguridad creciente.

Lo que yo veo en la aldea de Boloncó, donde estamos, y alrededores:

Campesinos que viven en la mayoría de los casos en chocitas construidas sobre la tierra; calles de barro donde andurrean patos, cerdos, perros…;

Plantaciones de maíz, bellísimas, con tantas connotaciones sagradas y vitales para los indígenas;

Experiencia en primera persona como voluntaria

Extensísimas plantaciones de palma, no endémica de este país, cultivada por grandes corporaciones para la producción del aceite de palma, sobre terrenos comprados a precio de ganga a los indígenas hará unos diez años, y que emplean mano de obra de las aldeas, doce horas de trabajo diario por muy poco dinero… Los muchos que vendieron su terrenito no sabían que mal negocio hicieron para el pueblo, para su economía, y para el medioambiente…

También veo amabilidad y hospitalidad. Tengo tantas sonrisas cada día…

Y sobre todo veo muchísimos niños;alguien me dijo que aquí lo que hay son “niños criando niños”, y es verdad…

En la mayor parte de los casos, cuando le pregunto a algún niño si va a la escuela, me dice que no…

Ir a la escuela tampoco garantiza un buen nivel educativo, porque no hay buenos profesores que lleguen a las zonas rurales… ¡Aún hay muchos sitios donde se imparte la “telesecundaria”! El profesor pone un vídeo que envía el gobierno, pues él no está capacitado para impartir la asignatura!

En este sistema que se retroalimenta, con una clase política que parece tener interés en que el nivel de ignorancia se perpetúe, intuyo que la mejor inversión es la enseñanza.

Aquí en el centro las Hermanas hacen verdaderos esfuerzos para que las 133 niñas reciban una educación, y para que además valoren la importancia de esa educación.  Y no es fácil, porque les cuesta muchísimo trabajo encontrar buenos profesores que quieran venir hasta aldeas como Boloncó, sin infraestructuras, por caminos de tierra…

Yo estoy dando a las niñas clases de matemáticas y de inglés, y también asisto como oyente a algunas clases.

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Estas niñas son extraordinarias. Educadas, respetuosas, cariñosas, sencillas. Cuando tienen descansos se oyen tantas risas… Desde mi cuarto en la casita de voluntarios las oigo reir a las 5 y media de la mañana, que ya están limpiando, desayunando… Es imposible expresar con palabras lo que veo en los ojos de muchas de ellas, son bellísimas, y tienen un corazón grandísimo.

Ayer fue el cumpleaños de uno de los voluntarios; le cantaron canciones y le escribieron cartas… La hermana Evelin me enseñó las cartas, me costó mucho trabajo no ponerme a llorar delante de ella cuando leí esto:

 

Tantos niños tan maravillosos, y tan pocos profesores buenos… Son el tesoro más grande que hay aquí, y necesitan apoyo, de verdad. Ojalá pudiéramos venir desde España durante todo el año, y entre unos y otros darles a las niñas de Ratz´um K´iché algo de nosotros, que siempre será menos de lo que ellas nos dan.

Mi principal labor en los veinte días que estoy en el centro es:

  1. Impartir clases de inglés, pues no hay profesores de inglés en la zona. Hace unos años estaba aquí una Hermana que sabía inglés, pero se tuvo que marchar y las niñas lo están olvidando todo. Le damos vueltas a qué hacer cuando nos vayamos dentro de una semana, tenemos que solucionar este problema!
  2. Impartir clases de apoyo de matemáticas a las niñas que el profesor Don Julio considera que lo necesitan más. A veces estoy descorazonada porque voy descubriendo que en algunos casos necesitan aprender cosas básicas como restar… Yo no soy docente y voy investigando en Internet para encontrar juegos, actividades… Todo aquello que me ayude a estimularlas y a enseñarles cosas… Pero me falta tiempo! Cada vez que veo que van entendiendo, que mejoran en agilidad, cálculo mental, comprensión numérica… me las comería a besos… Ellas pueden hacerlo, sólo hace falta que haya buenos profesionales para guiarlas!

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El año pasado estuve en París escuchando al coro Monteverdi, dirigido por Sir John Elliot Gardiner. Recuerdo la belleza de aquella misa de Bach porque se escuchaba una sola voz… Mi amigo Guillermo, melómano, lloraba… El lunes enseñé a las niñas de segundo de secundaria una canción en inglés, “Un mundo nuevo”, de Aladdin. Cuando empezaron a cantar todas juntas yo no podía creer lo que oía! Era una sola voz, bellísima, me quedé sin palabras. Me habría encantado que Guillermo estuviera allí para escuchar eso… Les dije: “no sé qué decir, ha sido precioso”, y ellas me miraban con sus ojitos brillantes de ilusión y sonreían

NOTA: Me falta aquí contar tantas cosas y, sobre todo, nombrar a tantas personas. Sólo nombrarlas, sin explicar lo que he visto en ellas, sería reducirlas a poquito. Por el gran trabajo que hacen he citado a las Hermanas, a los voluntarios y a Don Julio. Me quedaría mucho bueno que decir de cada uno de ellos. Si me pusiera a hablar de las niñas, con nombres y apellidos, no acabaría de decir cosas bellas. Lo voy a dejar en la experiencia y en mi corazón.

Colaboradora en Estate un rato (EUR) Beatriz Fernández de Molina

0 thoughts on “Experiencia en primera persona como voluntaria en Vita Mundi.”

  1. Pingback: Bitacoras.com
    1. Se llama Castellano. Y el Inglés puede ayudarlos a contar su verdad ignorada a las ONG’s internacionales. Ya tienes una actividad: puedes ir a enseñarles Castellano.

    2. Hola AmiraArmenta! Muchas gracias por comentar 🙂 En Guatemala hay niños que hablan español y otros, los indígenas, que no. En este colegio, cuando llega una nueva interna que es indígena aprende español bastante pronto porque todas las clases son en ese idioma, aunque entre ellas hablan q’eqchi’, principalmente.

  2. Hermoso pueblo el guatemalteco, se merece un futuro mejor.
    Maravillosa obra la de tantos religiosos y voluntarios en el mundo, siempre al lado de los más necesitados, de los que no son noticia para los medios de comunicación con fines de lucro y los políticos corruptos.
    Estáis siendo la voz de los que no tienen voz, ¡GRACIAS POR ELLO, QUE DIOS OS BENDIGA!

    1. Muchas gracias por tu comentario MARINSIDE 🙂 Somos muchísimas, más de las que imaginas, las personas que hacemos voluntariado, desde ese viaje maravilloso a Guatemala, ayudar a personas sin techo en nuestra ciudad, y tantísimas otras cosas!

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