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ME ANGUSTIA TU ORTOGRAFÍA

Escribir bien importa. El lenguaje es probablemente el primer y más directo reflejo de nuestro pensamiento.Lo que escribimos dice cómo somos. Por eso, si, por ejemplo, escribimos de manera desordenada, podremos demostrar que no tenemos claras nuestras ideas. También, si empleamos un léxico pobre, correremos el riesgo de demostrar pocos conocimientos o poco interés. Y, si uno muestra poco interés a la hora de escribir, no puede esperar que otro muestre interés en leerle. De igual manera, si se escribe con erratas o con faltas de ortografía —y con esto entramos directamente en la cuestión que nos ocupa aquí—, estaremos dando la imagen de que no somos cuidadosos, de que somos despistados o, lo que es peor, de que no realizamos ningún esfuerzo por conseguir una óptima comunicación con los demás.

Decía Lázaro Carreter en uno de sus dardos que, si alguien «falla ante un problema tan simple como es el de escribir sin faltas, fallará igualmente ante los problemas de su profesión o de su ciencia». Uno puede considerar que

12289607_10153733565155987_7500117415954871_nposturas como la del antiguo director de la RAE son extremas y que muestran poco tacto hacia los que no han podido tener acceso a una buena educación. Se puede hasta justificar por qué se ha cometido un error alegando, entre otras cosas, que la ortografía española es muy complicada, con haches innecesarias y letras distintas para sonidos iguales como la b y la v o la g y la j. Pero lo que este tipo de justificaciones hacen no es sino poner de manifiesto la poca capacidad del que cree en ellas para aprenderse unas cuantas reglas, que en muchos casos son deducibles por el propio sentido de lo que se dice (en el caso de a ver frente a haber, por ejemplo), además de su poco interés por aprender y adaptarse a dichas reglas, algo que con los nuevos medios está ya al alcance de todos. Los que cometen faltas de ortografía amparándose en estos pretextos seguramente evitarían hacerlo si cayeran en la cuenta de que el objetivo de un texto es que otro lo interprete de la manera más fiel posible y que para eso, sin duda, el conocer y aplicar las normas ortográficas es una garantía.

Que la ortografía importa se ve de manera clara en las redes sociales. Todos los días uno encuentra en Facebook, en

12369225_1106032716104244_7120782511549709020_nTwitter o en Instagram imágenes, memes y mensajes a favor de una buena ortografía. Lemas como «No eres tú, es tu ortografía» o «La ortografía es una enfermedad de transmisión textual», retuiteados hasta la saciedad,  o imágenes como las que aquí presentamos son buenas muestras de ello. La imagen de «Me angustia tu ortografía», por ejemplo, publicada en la página de Facebook El muro de los idiomas, ha generado más de 100000 reacciones y se ha compartido más de 60000 veces. Las páginas y cuentas que corrigen faltas públicamente (como las de Acción ortográfica) o que dan consejos para mejorar la ortografía tienen miles de seguidores en las redes. Algunas como @OrtografiaReal sobrepasan el millón de seguidores.

Y es que una simple falta de ortografía puede generar un sinfín de respuestas y comentarios negativosque, desde luego, no benefician a la imagen. Se leen con frecuencia comentarios del tipo de «Si te quedas sin argumentos, ataca su ortografía».

Charles Duncombe, un empresario de Internet, afirma que se tienen «unos seis segundos para captar la atención en un sitio web». Una falta de ortografía puede hacer perder la credibilidad en esos segundos, haciendo que el visitante se vaya a otra página. En un estudio, el propio Duncombe comprobó cómo una página web facturó dos veces más, una vez se corrigieron las faltas de ortografía que tenía, según informaBBC.

Asimismo, existen estudios que indican que la buena ortografía influye en el posicionamiento o SEO. En su blog, Ernesto del Valle, consultor Web 2.0, formador y conferenciante, afirma lo siguiente:

«Aunque la ortografía no sea tenida en cuenta como factor de ranking de forma directa, se constata al menos que existe una cierta correlación entre el ranking y los contenidos bien escritos»

El impacto negativo de las faltas de ortografía llega incluso al amor. Una arrojó resultados desalentadores para los

CUEGQ47UEAAHgdZque buscan pareja en páginas de este tipo y no cuidan su ortografía: la ortografía es uno de los requisitos básicos a la hora de elegir pareja para el 88 % de las mujeres y el 75 % de los hombres, porcentajes casi tan altos como el de mujeres y hombres que le dan importancia a la higiene (96 % y 91 %, respectivamente).

Y es que no tiene sentido que le demos tanta importancia al diseño de las páginas web, a la calidad de las imágenes, incluso a nuestra manera de vestir, y que no le demos importancia a nuestra manera de escribir, que es en lo que, en definitiva, de verdad se ve cómo somos. De nosotros depende si queremos mostrar abiertamente poco interés por nuestro lector, falta de adaptación a las normas, pobreza intelectual y poco cuidado en nuestra imagen o si queremos dar una buena primera impresión gracias a una imagen lingüística impecable, es decir, una imagen sin faltas.


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0 thoughts on “sinfaltas.com/”

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  2. Mejor expuesto, y más cierto, imposible. Además, ni pintiparado para algo que estoy escribiendo sobre el poeta Javier Lasheras. Me prestó algunos versos suyos con una sola condición: que respetase lo que él llama “la imagen del poema”, es decir, que fuese yo más allá de la ortografía (impecable la suya, evidentemente) y, por ejemplo, mantuviese la necesaria separación entre algunos versos, su disposición original en el poema. A eso le llamo yo no conformarse con chapuzas. ¿Muy exigentes Lasheras y yo? No: poco exigentes otros. Cuánto me cuesta a veces entender ciertos correos electrónicos que recibo por estar redactados con un simple “ahí te va eso”. A mí me suelen criticar que cometo faltas de ortografía por la ausencia de algunos signos de interrogación o de exclamación en lo que escribo, como en el anterior “cuánto me cuesta…”, pero esa es otra historia que aquí no viene a cuento (relacionada, eso sí, con lo que Saramago pedía a los lectores de sus textos: «Leed en voz alta y observad que sí se entiende»). Comparto de inmediato, qué menos.

  3. Aunque muchas personas valoramos el buen uso de las palabras y su correcta ortografía, tristemente creo que la tendencia en nuevas generaciones es a darle poca importancia a las faltas al escribir y prescindir de acentos, a suprimir la letra h y acortar palabras creando otras nuevas.
    Incluso, en mi caso, ridiculizar a los que escirben los textos con las palabras correctas y completas.

  4. Jamás se me ocurriría juzgar a alguien por su ortografía. Creo que es circunstancial. Estudios, dedicación y ahí la tienes, impoluta ante ti.
    Pero no puedo evitar que las faltas de ortografía me echen para atrás. Hace poco leía a un poeta que está empezando, muy bueno, por cierto….pero Horror!! faltas de consstrucción gramatical y ortografías.
    Si cuando compramos un vestido lo queremos bien cosido, con sus botoncitpo y cremalleras….pues un buen libro, más de lo mismo. La ortografía me parece un tesoro grandioso que, además , es de todos, tarea de todos. Amémosle!!

  5. Por otro lado, escribir o hablar con cierta combinación de palabras nos hace ver falsos y arrogantes en vez de demostrar educación. Hay que saber elegir que escribes y no solo como lo escribes.

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