El regreso a casa después de vivir en el extranjero

/ Abril 9, 2016/ Pensamiento, Temas Varios, Vivir/ 0 comments

Volver A Casa Después De Vivir En Otro País No Es Tan Fácil Como Parece

Volver a casa para quedarse después de una temporada expatriado es sentirse pletórico, creer que no hay nada imposible, llenar de aire los pulmones, relajado, sin dificultad para respirar. Es alegría, energía, un subidón constante. Son abrazos a destajo, fiestas continuadas de bienvenida y una placidez que atonta. Normalmente, cuanto mayor haya sido el tiempo fuera y la distancia, mayores serán estas sensaciones.

Igual que mayor será el golpe de realidad sorprenda a un expatriado retornado. Los expertos lo llaman Choque Cultural Inverso. “Creo que no hay realmente una manera de describir este sentimiento a quienes no lo han vivido. Es como una caída libre, como flotar sin rumbo en unas aguas tranquilas. Te sientes fuera de lugar”, explica Corey Heller, en su artículo Returning Home After Living Abroad (Volver a casa tras haber vivido en el extranjero), publicado en Multilingual Living.

Comienza cuando compruebas (en tus carnes, que dirían nuestras abuelas) que la vida ha seguido mientras tú no estabas. Era obvio, por supuesto. Sin embargo, hasta ahora, no te afectaba. No vivías el cambio de costumbres y rutinas, el cierre de los bares de siempre o la aparición de palabras como boda, hipoteca o bebé en el vocabulario de tus amigos. Y tú, que aparentemente estabas en casa, donde todo iba a ser fácil e ir rodado, te encuentras con que, desaparecida la euforia inicial, tienes que comenzar el proceso de readaptación a una vida, que creías la de siempre, pero que resulta ser todavía más nueva que la que acabas de dejar atrás.

Y lo mismo: cuanto mayor haya sido el tiempo fuera y la distancia, mayor será la tarea de reconstrucción y el riesgo de no sentirte nunca como en casa. “Si te quedas mucho tiempo [en tu país de acogida], nunca puedes volver a casa. Te vuelves un extranjero permanente, nunca lo suficientemente local y nunca satisfecho en casa”, explica el artículo ¿Hogar Dulce Hogar? Gestionando el Choque Cultural Inverso, publicado en la revista Forbes.

Así que, ahí estás tú, intentando entender cómo es posible que la sensación de quetodo sigue igual conviva con la realidad de que todo ha cambiado, incluido tú. “Vivir en otro país te cambia para siempre. Nunca serás el mismo y nunca verás las cosas de la misma manera”, analiza Heller.

Tempus fugit para todos, y los cambios que implica el paso del tiempo, tú los aprecias más en los que se quedaron y ellos en ti, que te marchaste. De hecho, muchas veces esperarán que te comportes como siempre habías hecho. En este sentido, la University Studies Abroad Consortium, de la Universidad de Nevada, recomienda “intentar ajustarse a la vida en el lugar de origen sin perder las ideas y valores que te formaron mientras estuviste fuera, y resistir a la tentación de volver a tu antiguo yo para satisfacer las expectativas de los demás”.

Entre tanto desconcierto, búsqueda de sitio y más bajones anímicos de los que te esperabas, un día te descubres pensando con nostalgia en esa ciudad de acogida de la que antes tanto querías salir. Echando de menos a la que fue tu casa en los últimos tiempos, pero que nunca llegaste a sentir como tal, de la misma forma que ahora no sientes este lugar. En definitiva, iniciándote en el síndrome del viajero eterno, de los que una vez se fueron y ahora no saben volver, de los que no saben a qué lugar pertenecen y a qué lugar pueden considerar su hogar.

En su artículo, Heller reflexiona sobre ese sentirse fuera de casa en todo momento y trata de ponerle remedio. “Ya no me hago la pregunta de si algún día volveré a tener la sensación completa de un hogar. Ahora me pregunto cómo puedo sentirme en casa en el lugar en el que estoy en este momento, con estas experiencias, encontrando, así, en cada momento la forma de volver a casa”.


Autor/a: Maria Sanz

0 Comments

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  2. Exacto vivir el momento como al final del artículo es lo que piensa. Para poner un ejemplo, mientras viajo a otra zona horaria, trato de ajustar mi reloj a la zona local y no pensar en términos de la zona horaria del país de origen

  3. A mi me ha pasado con las monedas; sali de España casi, casi recien entrado el euro, ahora vivo en Suiza y me tuve que adaptar al franco, y en mi corazon sigo pensando en pesetas…….no sabeis cuantas veces me siento confundida ya que recibo mi paga de viuda de España en euros, cuando me los transforman en francos pufffff. casi desaparecen………a al final pienso “tan pocas pesetas cobro”. Lo dicho. Mas vale no pensar en el “ayer”, sino vivir el “presente” porque mañana es el “futuro”. Que Dios los bendiga.

  4. Estupendo artículo, me ha recordado a mi entrada sobre pequeñas gotas de felicidad porque esta vuelta desde el extranjero es una de esas gotas. Y muy buenas referencias, yo también incluí hace poco una cita de la película de Leticia Dolera, Requisitos para ser una persona normal 🙂

  5. cuanta razón!! vivir en el extranjero no es fácil pero volver tampoco lo es. Yo cuando voy de vacaciones a casa, no acaban bien las 2 semanas que quiero volver pero todo es volver a acostumbrarse.

  6. Totalmente de acuerdo con el artículo. Es difícil volver a casa y comprobar que la vida ha continuado sin ti, cuando en las reuniones hablan de cosas que han vivido sin estar tu. Cuando han cambiado las calles, tiendas, bares, prácticamente todo. Pero hay que vivirlo con positividad, siempre se tiene un hogar al que volver, sea el de siempre o el nuevo. Hay que vivirlo como un privilegio y enriquecerse de ambos sitios.

  7. El regreso a tu pais de origen es siempre dificil,todo a cambiado,pero lo mas critico es que el que a cambiado heres tu,muy dificil el regreso,yo personalmenre e vivido en dos paises diferentes a diferentes epoca de mi vida,no te sientes bien en tu paise de origen y no te siente bien en tu pais que emigrastes,duro los cambios de paise.

  8. vine a Suiza con 15 años , despues de 16 años en Suiza y ya casada y con hijos volvi a España ,nunca fue lo mismo , creo que echa de menos lo mejor de cada lugar y esta claro que todo no se puede tener en esta vida . En Suiza echaba de menos el buen tiempo (soy malagueña) , la fiesta , el trato con la gente , aqui en Suiza son muy suyos y poco comunicativos , al menos en la parte alemana que es donde yo estuve .Luego cuando regrese a España echaba de menos , la tranquilidad de tener un trabajo seguro , la puntualida y lo rapido que se hace todo aqui como por ej, darte de alta en un ayuntamiento o arreglar un papel , el respeto por los demas…. despues de 10 años en Malaga por culpa de la dichosa crisis me toco volver a Suiza y aqui estoy , creo que hay que vivir y disfrutar del momento , no podemos estar pensando en lo que tendria aqui o alli si no al final … No vivimos!!!

    1. una pregunta paqui y sobre aqui que escuchea mi esposa ( catalufa )decir muchas veces y a otra gente el termino ” muy suyos”,no sera que esta mal empleado ese termino y hay otros mas adecuados….? buenas ondas

  9. Como dice Benedetti: “Nunca vuelve quién se fue aunque regrese”

  10. “El burro no es de donde nace sino de donde pace”
    Gracias por los comentarios,
    saludos,
    Antonio.

  11. Creo que estoy pasando por esto, es como sentirse un viajero permanente. No puedo creer que ahora tenga ganas de volver a irme cuando antes sólo quería llegar a “mi casa”.

  12. Totalmente de acuerdo yo he venido a España 3 meses y quiero regresar a IRLANDA por muchas cosas hay mucha mas educación en otros países la situación española vamos cada día peor pero hay mucha gente que no lo reconoce la crisis brutal que tenemos en España .He aprendido mucha cultura irlandesa como son sus hábitos etc…

  13. Gracias por este artículo, es muy interesante. Yo, como emigrante sempiterno, me he puesto el traje de la deslocalización permanente y no me va mal, la verdad. Me planteo la vida como el soporte del disfrute y la diversión en la medida de lo posible, siendo indistinto el lugar para que ocurra. No me permito tener ni una sola idea negativa ni formar parte de algo que no sea bello de cara a los demás, si es posible y está en mi mano. Viajar es mi vida para siempre jamás y ya no hay vuelta atrás. Me picó en su día el mosquito de la multiculturalidad, inoculándome un veneno que ya no tiene cura. Nunca pensé que le daría las gracias a un insecto. Un abrazo para todos.

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