La música con el trabajo y los trabajadores como eje central

Redacción: DAVID GALLARDO

Rock y causa obrera

Bruce Springsteen, The Clash, Ramones o El último de la fila; repasamos una quincena de canciones con el trabajo y los trabajadores.

La música, vehículo para todos y cada uno de los sentimientos humanos, es también arma para el cambio social y la crítica al sistema. O simplemente expresión para hacer la vida más llevadera, como ocurría en los tiempos de esclavitud en Estados Unidos, cuando las comunidades negras desarrollaron un repertorio musical repleto de cánticos religiosos y ritmos propios para marcar los días de trabajo en las plantaciones.

Detalle cubierta del disco de The Clash.

Allí, tan lejos, estaba el pretérito y primigenio germen de lo que ahora conocemos todos como rock ‘n’ roll. Desde su nacimiento, a mitad del pasado siglo XX, la causa obrera se mantiene perenne como asunto recurrente. Algo lógico, pues está en su ADN contestatario.

Aprovechando que este 1 de mayo se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, que conmemora la matanza de obreros en Estados Unidos en 1886 mientras reclamaban una disminución de la jornada laboral a ocho horas diarias, repasamos una quincena de canciones con el trabajo y los trabajadores como eje central.

BRUCE SPRINGSTEEN: WORKING ON THE HIGHWAY(1984)

El origen humilde y proletario de Bruce Springsteen ha marcado toda su carrera, llegando a ser todo un gran héroe de la clase trabajadora -principalmente norteamericana, aunque su estatus es, obviamente, global-. Muchas son sus canciones en las que reflexiona sobre la dura vida obrera –FactoryThe Promise Land– aunque, como corresponde a este relator del sueño americano, siempre trata de encontrar una salida a la rutina diaria. Eso pasa en Working on the Highway, de su aclamado álbum Born in the U.S.A., donde intenta escapar de la rutina con una muchacha, pero no sale del todo bien al final.

“La paga del viernes por la noche, los chicos salen del trabajo. Hablando del fin de semana, dándose una ducha para quitarse la mugre. Algunos van a casa con sus familias, otros a buscarse algún lío. Algunos van a Stovell con su provocadora manera de vestir. Trabajo para el condado en la Autopista 95. Todo el día sostengo una bandera roja y miro el tráfico pasar por mi lado. Guardo en mi cabeza la imagen de una chica bonita. Algún día, señor, llevaré una vida mejor que ésta. Trabajando en la autopista poniendo el asfalto. Trabajando en la autopista no paro en todo el día. Trabajando en la autopista taladrando la roca. ¡Trabajando en la autopista!”, canta a ritmo rockabilly.

JOHN LENNON: WORKING CLASS HERO (1970)

Incluida en el primer disco en solitario del exBeatle, John Lennon / Plastic Ono Band (1970), Working Class Hero (Héroe de la clase trabajadora) pone el foco en las divisiones sociales de las décadas centrales del siglo XX y reflexiona sobre cómo el sistema económico consigue hacer creer a los individuos de clase obrera que forman parte de la clase media, para así de alguna manera exprimirles todo lo posible y conseguir que luchen entre ellos por un pedazo del pastel.

La letra es explícita y por eso el tema fue censurado en bastantes emisoras estadounidenses: “Después de haberte torturado y asustado durante veinte años, esperan que elijas una carrera, cuando estas tan lleno de miedo que no puedes funcionar (…) Te tienen drogado con la religión, el sexo y la televisión, y te crees tan listo y liberal, pero no eres más que un puto ignorante (…) Hay un lugar en la cima, es lo que te dicen. Pero primero debes aprender a sonreír mientras matas si quieres ser como esa gente que vive en las colinas. Un héroe de la clase obrera hay que ser. Si quieres ser un héroe, solo sígueme”.

BOB DYLAN: WORKING MAN BLUES (2006)

Adalid de la canción protesta y activista por los derechos civiles desde los años sesenta del siglo pasado, Bob Dylan es otro autor con un buen puñado de canciones sobre la causa obrera. Y aunque pareciera que esa llama reivindicativa está ahora algo más apagada, en su disco de 2006, Modern times, hay una canción titulada Working man blues en la que no se anda en absoluto por las ramas.

Y es que esto canta Bob, con algunos versos calcados a los del poeta romano Ovidio: “Hay una neblina vespertina que se instala en la ciudad. Luz de las estrellas al borde del arroyo. El poder adquisitivo del proletariado ha disminuido. El dinero se vuelve superficial y débil. Bueno, el lugar que más amo es un dulce recuerdo. Es un nuevo camino que pisamos. Dicen que los bajos salarios son una realidad si queremos competir en el exterior”.

RUSH: WORKING MAN (1974)

“Me levanto a las siete, sí. Y voy a trabajar a las nueve. No tengo tiempo para vivir, estoy trabajando todo el tiempo. Me parece a mí, Yo podría vivir mi vida mucho mejor de lo que creo que estoy haciendo. Supongo que por eso me llaman el hombre trabajador. Supongo que eso es lo que soy. Llego a casa a las cinco en punto y tomo una agradable cerveza fría. Siempre parezco estar preguntando: ¿Por qué no sucede nada aquí?”

Elocuente letra la de este tema con el que los canadienses Rush consiguieron su primer contrato discográfico allá por 1974. Todo un clásico del rock que reflexiona sobre esta vida de trabajadores entregados a la causa a cambio no ya de un salario, sino de formar parte de una maquinaria que todo sin piedad lo fagocita, empezando por sus propios peones.

THE CLASH: CAREER OPPORTUNITIES (1977)

El punk provocó auténtico terror en la Inglaterra del segundo lustro de los setenta. Apareció de la nada e hizo tambalear los cimientos de la sociedad británica con bandas como The Clash, que en su álbum de debut atacaban al sistema político y económico imperante por la falta de oportunidades, especialmente para los jóvenes.

Y con su rabia congénita, así bramaba Joe Strummer: “Ellos me ofrecieron una oficina, me ofrecieron la tienda. Ellos dijeron que mejor tomara lo que me ofrecían. ¿Quieres hacer té en la BBC? ¿Quieres ser, realmente quieres ser un policía? Oportunidades de carrera son las que nunca tocan la puerta. Cada trabajo que te ofrecen es para mantenerte fuera del muelle. Oportunidades de carrera, las que nunca tocan la puerta”.

ELVIS COSTELLO: WELCOME TO THE WORKING WEEK(1977)

La primera canción del primer álbum de Elvis Costello, My Aim is True (1977), tiene apenas un minuto y 24 segundos, pero también contiene algunas frases demoledoras como “Bienvenido a la semana laboral, sé que no te emociona, espero que no te mate”. En pleno auge del punk, el londinense se decanta más por un refrescante himno new wave que oculta su duro mensaje en una melodía pegadiza y un ritmo contagioso. Por aquel entonces, Costello había dejado su trabajo como operador en una fábrica de cosméticos para dedicarse a la música, por lo que sabía perfectamente lo que sentía cuando cantaba estas estrofas.

RAMONES: IT’S NO MY PLACE (IN THE 9 TO 5 WORLD)(1991)

Más idealistas que respondones, los Ramones dieron su propia visión del mundo laboral básicamente diciendo que pasaban de todo. Que ese no era su sitio, que no era lo suyo eso de ser aburridos tipos con horarios. Y al mismo tiempo que decían esto, dibujaban la habitual estampa de una vida gris de la que ellos, desde luego y más que nadie, querían a toda costa escapar.

Así lo cantan en su sexto álbum, Pleasant dreams (1991): “Mi papá y mamá están siempre luchando y se esta volviendo poco emocionante. Para obtener un buen trabajo necesitas una buena escolaridad. Ahora quien diablos va a pensar que estás engañando. Pero no es mi lugar oh no. No no es mi lugar no no. No no es mi no mi no mi lugar en el mundo 9 a 5”.

THE DROPKICK MURPHYS: WORKER’S SONG (2003)

La banda de folk-punk de ascendencia irlandesa pero afincada en Boston mantiene el tono reivindicativo inherente al género, con cimas en composiciones tan directas como Worker’s Song, perteneciente a su cuarto disco de estudio, Blackout (2003). La música es un idioma universal, desde luego, y las situaciones también se repiten por todo el planeta.

¿O acaso esta letra no valdría para cualquier grupo español?: “Sí, esto es para los trabajadores que trabajan noche y día a mano y con su cerebro para ganar un sueldo que que por largos siglos no ha sido más que pan. Ellos han sangrado por sus países y enterrado a sus muertos. Muchas veces se ha dicho que nuestro ritmo de trabaja y habilidad no son útiles y han racionalizado nuestro trabajo y con regla y cronómetro han robado nuestro orgullo. Somos los primeros en morir de hambre, los primeros en recibir falsas esperanzas, los últimos en recibir cuando se reparte”.

SKA-P: EL VALS DEL OBRERO (1996)

De hecho, la letra del tema de Dropkick Murphys bien podría ser de Ska-P, quienes en 1996 consiguieron romper barreras y colarse en las listas de éxitos con El vals del obrero, su segundo disco. Desde Vallecas hasta el resto del mundo con su ska-punk contestatario, consiguiendo que su mensaje se diseminara con naturalidad por todas las clases sociales del país. Porque no había fiesta o verbena en la que no sonara el tema titular, cargado de intención, cual Caballo de Troya.

Su famosísima letra dice así: “Orgulloso de estar entre el proletariado, es difícil llegar a fin de mes y tener que sudar y sudar pa ganar nuestro pan. Éste es mi sitio, ésta es mi gente, somos obreros, la clase preferente. Por eso, hermano proletario, con orgullo yo te canto esta canción. Somos la revolución. ¡Sí señor! La revolución. ¡Sí señor! ¡Sí señor! Somos la revolución. Tu enemigo es el patrón”.

LA POLLA: AMIGO, SI QUIERES CURRAR (1996)

Otro que no se muerde la lengua es Evaristo, líder de la mítica banda de punk La Polla Records -luego solo La Polla- y actualmente al frente de Gatillazo aún repartiendo Estopa. Mucha verborrea pero, en su caso, perfectamente dirigida para conseguir el mayor impacto posible. Tanto es así, que son ya varias las generaciones que han cantado sus canciones y gritado sus estribillos. Auténticos clásicos de la música española.

De todo su arsenal destacamos Amigo, si quieres currar, de su disco Carne para la picadora (1996): “Nueva entrevista estoy en la lista buscando curro. Tras una mesa, sentao y sonriente hay un membrillo. Se siente fuerte y me trata como a un estúpido. Abre la boca y con gran desprecio me dice amigo, si quieres currar me tienes que pagar. Parte del sueldo que vas a ganar me voy a aprovechar. Me sobra gente para trabajar te voy a vacilar. Así está el mundo qué quieres chaval, te tienes que agachar. Como ya sabes hay mucha crisis. Crisis fuerte, crisis dura, duradera crisis. Fuerte crisis, dura crisis, duradera crisis”.

RIOT PROPAGANDA: LA HUELGA (2017)

De la fusión del rap de Los Chikos del Maíz y el metal de Habeas Corpus solo podía salir una banda tan incendiaria como Riot Propaganda. Contestatarios, críticos, luchadores contra la máquina, llevando de concierto en concierto un mensaje furioso para darle la vuelta al actual estado de las cosas. Todas sus canciones tienen esa clara intención arrolladora, pero para la ocasión nos quedamos con La huelga, de su segunda obra, Agenda oculta (2017).

Recuerdan en sus estrofas que la huelga es un derecho y un arma de batalla: “El patrón amenazante que abusa de poder;te dice: “si haces huelga, no te molestes en volver”… El contrato temporal, el esquirol, la rata; los piquetes de la patronal, con porra y placa (…) La familia sin casa, el parado, la madre soltera; y el esquirol que siempre llena su nevera. ¡A la huelga, agita tu bandera! ¡¡Que viva la lucha de la clase obrera!!”

KOMA: MI JEFE (1997)

En línea parecida, con toda la mala leche imaginable, un clásico del metal español de la mano de los navarros Koma, comandados por mano de hierro por Brígido Duque. Con un punto un tanto bestia, dibujan en esta canción de su disco El infarto(1997) a un jefe odioso al que no le desean ningún tipo de bien. De hecho, le desean todo el mal posible. Seguramente se lo habrá ganado a pulso.

No hay desperdicio en toda la letra de la canción, pero por ejemplo: “Mi jefe viste bien, con los mejores trapos. Y luego me los da cuando ya son harapos. Encima quiere que le bese el culo y algunas veces que le coma algo más duro. Mi jefe pasa el día contando beneficios. Me paga cuatro duros pa que aprenda el oficio”. Y el estribillo es todo un clamor por venganza: “¿Qué se merece mi jefe? ¡Mi jefe se merece un monumento en todo lo más alto del cementerio!

BOIKOT: X4 DUROS (1997)

Pasan los años pero las letras como las de Por cuatro duros se mantienen alarmantemente atemporales. Han pasado más de veinte años desde que la publicaran los madrileños Boikot, pero bien podría ser de 2018. Siempre con sus mensajes políticos y de denuncia social, dicen todo lo que hay que decir en apenas dos minutos, con la retórica justa.

“Ya lo decía el portavoz, no se puede defender al humilde, al empresario. Pues a mí me han contratao. X4 duros que me dan no me integro en su rebaño. No convencen, prefiero hacer el indio. Cómo lo ves, X4 duros contratao. A la calle me han echao, por si es poco amenazao, sin un duro, sin un clavo. En el INEM me han citado y la charla que me dan pa que me quede aquí tirado. No convencen, prefiero hacer el indio”.

EL ÚLTIMO DE LA FILA: TRABAJO DURO (1988)

Aunque Manolo García empezó en el punk, con El Último de la Fila su propuesta era mucho más poética y evocadora. Como por ejemplo en Trabajo duro -compuesta junto a Quimi Portet para el disco Como la cabeza al sombrero (1988)-, que no tiene la ira contra todo del punk, pero dibuja un panorama desolador en lo que parece una mina y una vida que sin duda podría ser mucho mejor. Pero no lo es.

La letra es de congoja: “A media noche despierto con la sensación de que he escuchado entre sueños tu voz y una tristeza infinita que me atrapa. Te añoro desde que no estás. Te veo de pie en una gabia de vértigo, alzas el rostro diciéndome adiós. Tu silueta que tizna las nubes. Te veo desaparecer. Una carga de siglos que te aplasta en tu viaje. A la entrada tu cara ya es un puro carbón. Trabajo duro, tajo que amarga. En este día melancolía. Veo a tu padre leyendo en el comedor. Ha preparado la cena para ti. Él sabe lo que son ocho horas bajo el suelo, él sabe el cuerpo que traerás. De mañana ese cuerpo te transporta al infierno. Y cuando sales piensas: ya no bajo más”.

REVOLVER: EL DORADO (1995)

Y si empezábamos con Bruce Springsteen, no está de más cerrar el círculo y acabar con uno de sus mayores fans -muchos dirán imitador, pero tampoco es plan de ponerse así-. Porque Carlos Goñi, al frente de sus Revólver, también se acercó en su álbum El Dorado (1995) a la temática del desencanto laboral, de una vida gastada en trabajar sin alcanzar ‘el sueño español’ -por diferenciarlo del americano del rockero de New Jersey-.

El Dorado, la canción, tiene un sonido muy Springsteen y una letra también en la misma línea: “He pasado mil años viendo cómo mi madre trabajaba y llegaba a casa siempre tarde, una vez, y otra vez, treinta días al mes. Cada noche, después de estar yo acostado, la sentía abrir la puerta de mi cuarto. Cambió el verme crecer por comer a diario, por comer a diario. Vi a mis padres correr en busca de El Dorado, vi a mis padres luchar, cada uno por su lado. Lo mejor de sus vidas, dónde se ha quedado. Quizás yendo detrás del maldito El Dorado”.


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