Aceptar el humor en todo sus sentidos

¿Dónde están los límites del humor?

En unos momentos donde vivimos momentos convulsos, parafraseando el libro de Dani Mateo: La risa os hará libres. Os recomiendo su lectura si queréis pasar un buen rato.
Parece que el mundo se desmorona, que España se deshace, que la sociedad cae en picado al abismo… Y aun así somos capaces de reírnos de nosotros mismos… y de los demás, claro está.

Siempre que me hago esta pregunta ¿Dónde están los límites del humor?. Siempre me contesto, o contesto a otros, evadiéndome un poco, diciendo que el humor no tiene límites y que con humor se puede tratar cualquier asunto o tema.

Lo cierto es que últimamente “me corto” más sobre el tratamiento del humor dependiendo en que asuntos. Es decir me he vuelto más precavido, lo que traducido es cobarde.
Si se trata de no herir a nadie o que nadie se sienta sensible, el humor casi siempre traspasa esa frontera. ¿Qué es un chiste si no la provocación de reírse de alguien o alguna situación concreta?. La gran mayoría de los chistes, por no decir todos, se meten con alguien o algo que ofende a personas. Por favor, hacer la prueba con cualquier chiste y lo comprobareis.

El caso es que el humor trata situaciones cotidianas, retorciéndolas, mirándolas desde otro punto de vista, y sacando el lado cómico de todo aquello que parece importante según desde el punto de vista que lo mires.

Cuando el equipo de Hudipro va a algún Evento o Taller donde utilizamos el Humor, a veces recibimos la advertencia de ¡¡¡Cuidado¡¡¡ no molestéis a nadie con los chistes. Y yo me pregunto ¿Es esto posible?. Cuando actuamos delante de niños utilizamos un “Humor Blanco” que se puede definir como inocuo, aunque siempre cumple con las reglas humorísticas de “meterse con algo o alguien”.

En muchas actuaciones utilizamos la habilidad “el enemigo común”, que es aquel que no está presente en la sala y con el que podemos “meternos” porque todos estamos de acuerdo que nos fastidia. Ejemplo de esto es Hacienda o Pagar impuestos o multas. Todos estamos de acuerdo que nos molesta, pero somos conscientes de que para convivir en sociedad hay que hacerlo.

Muchos chistes y gracietas circulan sobre religión, la muerte, la situación en Cataluña, los discapacitados…. Entonces ¿Dónde está el límite?. El límite sin duda está en nosotros mismos, y en saber reírnos de todo aquello que nos ocurre o pasa, cuando la comedia nos alcance directamente.

Por eso el aprendizaje es aprender a aceptarnos con nuestros defectos, incongruencias y problemáticas, y que cuando nos “toque” el dardo del humor, sepamos no solo soportarlo, sino hacerlo aliado riéndonos de aquello que “puede molestarnos”

Gracias humoristas que se arriesgan, porque seguramente ellos no tienen intención de ofender a nadie, solo de hacer reír. Los que tienen mala baba se les nota enseguida.

¿Estás dispuesto a aceptar el humor en todo sus sentidos, sin límites?


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