La más fácil, la imitación; la más amarga, la experiencia; y la más noble, la reflexión

La serenidad y la calma profunda no solamente deben ser consideradas como la ausencia de ansiedad o ausencia de agitación. Es mucho más, es un sentimiento pleno, un sentimiento de total equilibrio, de armonía, de quietud. No hay mayor bienestar que la calma interior. No hay mayor logro, que el sosiego interno que impregna nuestro yo más íntimo, plenitud, unidad, integración, y de un disfrute interno que no necesita de relación con el entorno, no depende de las circunstancias favorables del medio que nos rodea. Pero, ¿cuáles son nuestros grandes enemigos, los grandes saboteadores de nos impiden llegar al autodescubrimiento? El autoconocimiento queda definido por la clara consciencia, la lucidez y la compasión.

Los beneficios del autoconocimiento: la calma interior y la sensación de completitud.

Los grandes enemigos son las emociones insanas como puedan ser el odio, los celos, la envidia, la sed de venganza, la soberbia y gran número de emociones que nos producen sufrimiento, nos tensan, y nos roban la energía. El autoconocimiento supone liberarse de todas estas emociones, empezar a tener consciencia de que las emociones negativas son un lastre que nos impiden alcanzar ese estado de bienestar interno, armonía y equilibrio interior. Por tanto, si no disponemos de este estado como vamos a compartir con los demás lo que no tenemos dentro. Otra de las grandes barreras hacia el conocimiento de nuestro yo interior, son las heridas del inconsciente, las frustraciones, inhibiciones, que anidan en nuestro yo subconsciente, que absorben gran parte de nuestra energía. Por tanto, es imprescindible empezar a resolver estas ataduras subconscientes, esas latencias y condicionamientos del inconsciente, aquella parte de la trastienda de nuestra mente. Ya en este sentido, William James de la Universidad de Harvard, considerado el padre de la psicología en Estados Unidos solía decir que “el poder para mover el mundo se encuentra dentro de tu mente subconsciente”.

Las imágenes mentales que constantemente se reflejan en el subconsciente tenderán a mostrarse en nuestro mundo exterior. Otro de los grandes enemigos hacia la paz interior, son el gran número de prejuicios, opiniones, ideas preconcebidas instauradas en nuestro yo como verdades inquebrantables, aquellos esquemas mentales rígidos que impiden que tengamos acceso a un nuevo conocimiento.

Son grandes obstáculos que nos impiden avanzar hacia liberación de la mente, y poder conducirla hacia la naturaleza original de sosiego, lucidez y completitud. Y ¿cuáles serán nuestros grandes aliados en nuestra senda hacia el autodescubrimiento? Como decía Einstein “Conocer bien a los otros es inteligente, conocerse bien a sí mismo, es sabiduría”. Muchas son las voces que nos dicen que todo está ya dicho, pero el estado en el que se encuentran muchas personas con problemas de ansiedad, estrés, son una buena muestra de que hay mucho por hacer. Las enseñanzas del yoga, la meditación, el control emocional, el fomentar el diálogo interno en positivo, son herramientas que nos ayudarán a encontrar la senda del conocimiento de nosotros mismos, y nos permitirán llegar a ser conscientes de nuestras propias motivaciones, necesidades, deseos, opiniones,… en resumidas cuentas a sintonizar nuestro universo interno con el universo externo, y poder así tomar las riendas de nuestras propias vidas. Es difícil mantener el equilibrio interno en una sociedad y un entorno en permanente agitación, la aceleración constante en el devenir cotidiano, la sensación permanente de no tener el control de las circunstancias que nos acontecen, y la combinación del estrés externo y el interno (distrés).

confucio

Confucio

El autoconocimiento es la consecución de la sabiduría, y como manifestaba Confucio “Existen tres maneras de adquirir sabiduría: la más fácil, la imitación; la más amarga, la experiencia; y la más noble, la reflexión”. Por eso el haber iniciado el camino del conocimiento interior supone estar presente constantemente, alerta, ser consciente de lo que piensas, y no desanimarte cuando te embarguen pensamientos negativos, pero sí ser consciente de ellos, eso es coger el control, no puedo evitar tener pensamientos negativos pero sí puedo ser consciente de ellos, y es entonces cuando debo centrarme en lo bueno de las cosas. Todo tiene su lado bueno y su lado malo, si quieres encontrar lo malo de las cosas con toda seguridad lo encontrarás, pero si decides centrarte en los aspectos positivos también los encontrarás, no puede ser de otra forma… Cuando inicias este camino y te lo impones como forma de vida, las consecuencias son como los frutos maduros que caen del árbol, es algo inevitable. Ser consciente de mis pensamientos, buscar el origen y la causa que los producen me obliga a parar ese parloteo mental del que somos presa a cada momento.

La sensación de no tener el control, de que son las circunstancias las que dominan tu acontecer y tu forma de pensar, tiene un efecto devastador contra tu autoestima y con el concepto que tengas de ti mismo. Cuando empiezas a coger el control, todo va empezando a cambiar, el hecho de pensar sobre lo que piensas, hace que tu mente tienda a moderar su velocidad, empiezas a ser consciente de aquello que te pasaba desapercibido, pensamientos inconscientes que te hacen sentir mal a cada momento. Coger el control de tus pensamientos te hace ser más paciente, más flexible con los demás y contigo mismo, te permite ponerte más en el lugar de los demás, y sobre todo a darte cuenta de que cada uno es responsable de su vida, y por ello contamos con la herramienta más eficaz y potente del universo, o la más devastadora, nuestro pensamiento. Yo soy quien en última instancia, realiza la interpretación que hago de mi mundo, de la interacción con mi medio y con las personas que me rodean. Por tanto, un pensamiento que debe acompañarme como escudero fiel y que debe servir de manto protector, es el de concebir que las cosas no son ni malas ni buenas en sí mismas, ya que todo depende de un sistema de relaciones, sistema en el que yo participo. Por tanto, decir que las cosas antes de interpretarlas no son ni buenas ni malas, equivale a decir, que las cosas unas vez son sujetas a mi interpretación tienen su parte buena y su parte mala, y en ese sentido yo decido donde focalizar mi mente.

Como decía el Dr. John Lilly “lo que uno cree que es verdad, es verdad o se hace verdad en la mente de uno dentro de unos límites que hay que determinar experimentalmente y por medio de la experiencia. Estos límites son creencias que hay que trascender”. Si fuéramos capaces de romper nuestros propios límites podríamos darnos cuenta de que somos más grandes que nuestras propias ideas y más anchos que nuestros propios pensamientos. De ahí que cuando algún genio, algún gran pensador que trascendió su época, alguien que ignoró las limitaciones impuestos como verdades absolutas, logró vencer esos límites que existían para los demás, pero que no habitaban en su mente, logró conectar con un estado, una realidad ilimitada capaz de cobijar cualquier posibilidad.

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No hay respuestas

  1. vickyrb007 dice:

    Wow!!!!! Qué difícil! 🙂

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