Lecciones de Vida de la Doctora Kübler-Ross

La doctora Elisabeth Kübler-Ross fue una de las personas más influyentes del siglo XX, posiblemente la mayor experta mundial en la muerte, personas moribundas y cuidados paliativos. Con su trabajo ayudó a millones de personas, enfermos y  familiares. Sus libros son aprendidos por estudiantes de medicina y enfermería. 

Durante toda la vida se nos ofrecen pistas que nos recuerdan la dirección que debemos seguir. Si no prestamos atención, tomamos malas decisiones y acabamos con una vida desgraciada. Si ponemos atención aprendemos las lecciones y llevamos una vida plena y feliz, que incluye una buena muerte

Os daréis cuenta de que erais vosotros mismos vuestros peores enemigos, puesto que en el túnel debéis reprocharos el haber dejado pasar tantas oportunidades para crecer.

Cada uno de nosotros puede convertirse en un monstruo nazi, pero de
igual manera cada uno tiene la oportunidad de llegar a ser la Madre Teresa de Calcuta.

El sentido del sufrimiento es éste: todo sufrimiento genera crecimiento.
Nada de lo que nos ocurre es negativo, absolutamente nada. Todos los sufrimientos y pruebas, incluso las pérdidas más importantes, son siempre regalos.

No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo.

Los moribundos siempre han sido maestros de grandes lecciones, porque cuando nos vemos empujados hacia el final de la vida es cuando la vemos con mayor claridad. Al compartir con nosotros sus lecciones, los moribundos nos enseñan mucho sobre el inmenso valor de la vida en sí.

Estamos aquí para sanarnos unos a otros y a nosotros mismos. No una sanación como en la recuperación física, sino una sanación mucho más profunda. La sanación de nuestros espíritus, de nuestras almas.

En tiempos antiguos, la comunidad solía tener lugares para reunirse donde los niños y los adultos escuchaban, mientras los ancianos y ancianas contaban historias de la vida, de los desafíos de la vida, y las lecciones que pueden extraerse de los últimos momentos de una vida. La gente sabía que a veces nuestras lecciones más importantes se hallan en los momentos de mayor sufrimiento.

Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe… sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca.

Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la Tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo, que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones; libres como una bellísima mariposa, y regresamos a nuestro hogar, a Dios.

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1 respuesta

  1. Pili Quiriz dice:

    Mucha razón en lo que dices… Encontrarnos a nosotros mismos es trascender…

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